jueves, 1 de diciembre de 2011

Econoticias

El creciente volumen de residuos de plástico vertidos al mar pone en peligro la superviencia de los peces, su crecimiento y su alimentación, lo que podría repercutir en la cadena alimentaria
 


 El mar es el último gran contenedor en el que se mezclan los residuos, muchos de ellos plásticos, que por una razón u otra han eludido su destino prefijado. Recipientes o bolsas que deberían formar parte del proceso de reciclaje forman en el mar grandes islas de basura que perturban el ecosistema. El problema ha adquirido un cariz nuevo desde que se ha descubierto que las grandes corrientes oceánicas, conocidas como giros, arrastran las basuras hasta acumular grandes extensiones de residuos, fundamentalmente plásticos. El primer hallazgo se detectó hace 12 años, cuando se descubrió una gran isla de plásticos en el Giro Central del Pacífico Norte. Se trata de una gran corriente oceánica que circula en el sentido de las agujas del reloj y que forma una espiral lenta entre la costa oeste de Norteamérica y las costas de Japón. Y la basura que entra en ese inmenso remolino queda atrapada.

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